Fue un tres de septiembre de 1971 cuando el padre del LSD, Albert Hofmann, y el apóstol gurú, Timothy Leary, se reunieron en un encuentro épico al sur de Suiza en un debate que posicionó a uno y a otro a favor y en contra del uso cultural y masivo de la “medicina para el alma”. Aquí en La Dosis te contamos cómo sucedió el encuentro entre estas dos personalidades del mundo de la psicodelia. 

Último encuentro entre el padre (a la derecha) y el apóstol (a la izquierda) del LSD  en Pay-TV-Sender Premiere// Fotografía tomada de Drug Reporter. 

En enero de 1963, Leary envió a Hofmann un informe exhaustivo sobre los resultados positivos en sus investigaciones sobre los efectos y aplicaciones de sustancias psicodélicas en el campo de las experiencias místico-religiosas, prestando atención a cómo las cuestiones farmacológicas pueden determinar e influir el rumbo de las experiencias psicodélicas. Tal informe sería el primer contacto entre estas reconocidas personalidades. 

Entre las detenciones y arrestos de Timothy, considerado por el entonces presidente de Estados Unidos como “el hombre más peligroso de Norteamérica”, en 1970 huyó de la cárcel californiana de San Luis Obispo, pasando por Argelia y llegando hasta Suiza, donde solicitó asilo político. Ahí, en el país de Europa central, en un restaurante donde el plato principal fue pescado y vino blanco, tuvo lugar el gran encuentro entre el padre y el apóstol del LSD. 

“De mediana estatura, delgado, flexible, vivaz, la cara enmarcada por cabello castaño,  entrecano, levemente ondulado, de aspecto juvenil, con ojos claros y sonrientes…, Leary parecía más bien un campeón de tenis que un antiguo docente de Harvard”, fue la primera impresión que tuvo quien habría sintetizado años antes el ácido lisérgico.   

El diálogo fluyó en una charla productiva que a su vez acompañó a las críticas y reproches del químico suizo sobre la propagación del LSD entre las y los jóvenes:

“Leary no intentó negar mis opiniones acerca de los peligros especiales del LSD para la juventud. Con todo, opinó que mi reproche de haber seducido a personas inmaduras al consumo de drogas no estaba justificado porque los teenager [adolescentes] estadounidenses se podían equiparar a europeos adultos en lo que respecta a información y experiencia vital exterior”. 

Timothy  creía que las y los jóvenes estadounidenses, por el contexto en el que les tocó vivir, alcanzarían un nivel temprano de madurez pero también un simultáneo estado de estancamiento espiritual, por lo que el LSD, en ese sentido, sería útil y enriquecedor. 

A pesar de ello, Hofmann criticó también la publicidad que hacía Timothy sobre sus experimentos, al invitar a periodistas de diferentes medios y canales, no con afán informativo, sino meramente atractivo y vendible para las audiencias. La justificación de Leary fue directa y tajante: su papel era hacer conocer el LSD al mundo. 

Timothy Leary, "el apóstol del LSD".

Si Albert al inicio de la conversación se mostraba crítico y cerrado con la idea de observar en el consumo del LSD una moda emocionante y novedosa, al término quedó igual; sin embargo, la visión que tenía de este personaje de la psicodelia cambió rotundamente: 

“Es injusto si se califica a Leary como un simple apóstol de las drogas (...). Este encuentro personal con Leary me dejó la impresión de una personalidad afable, convencida de su misión, que defiende sus opiniones a veces bromeando, pero que (...) navega entre nubes y tiende a subestimar o incluso a no ver las dificultades prácticas, los hechos desagradables y los peligros”.

 

Hacia 1972, en Basilea, tuvieron un segundo encuentro para proseguir con la conversión de aquel septiembre del 71, pero Leary, de acuerdo al químico, “se mostraba inquieto y distraído, de modo que en esta oportunidad no se dio un diálogo productivo.”

Ese sería la última vez que se verían en la década.19 años después, en 1991, ambos se reunirían en Pay-TV-Sender Premiere en una entrevista al aire, la cual se encuentra en Youtube.

Información encontrada en el libro "La historia del LSD. Cómo descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo" (1979) de Albert Hofmann. 

 

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