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Anotnio Escohotado es un filósofo sin igual. Polémico por sus declaraciones sobre el uso de drogas (propio y en la sociedad). Pasó unos años en prisión acusado de tráfico de cocaína, tiempo en que escribió su Historia General de las Drogas, además de ser fundador de una de las discotecas más importantes de la escena nocturna de Ibiza. Entérate más a continuación.

Escohotado tuvo un acercamiento temprano al uso de sustancia para alterar la conciencia. Curiosamente, esta experiencia llegó de manos de un profesional de la salud. 

“Tuve unos ataques epilépticos de joven. El neurólogo, que era psiquiatra, intentó provocarme uno para estudiarlo, pero no tuvo éxito. Como último recurso me inyectó en vena una cantidad mínima de pentotal sódico. Noté unos cambios tremendos y me quedó el gusanillo. Me dije: "Aquí hay una ventana que estaba tapiada y te la han abierto. Te va a servir para mirarte a ti mismo y mirar lo de fuera. Tenía 16 años; hoy tengo 78".” 

Tal vez gracias a ello su percepción hacia el uso de diversas sustancias se saltó el sesgo que proponen los medios masivos tradicionales de comunicación.

En 1976 Escohotado recibe una herencia por parte de su madre. Entonces decide transformar la casa en que entonces vivía, ubicada en Ibiza, y decide hacer de ella la ahora renombrada discoteca Amnesia, aunque su nombre original fue “El Taller de los Olvidadizos”.

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“La montamos con un equipo de música, un tocadiscos y una barra. En los ratos libres de música en vivo empezó a elegir Alfredo Fiorito, hoy reconocido como el pionero de los DJ.”

Sin embargo, antes de que todo esto ocurriera, Escohotado vendió su parte de la propiedad. “No tengo ninguna vista para los negocios…. Habría sido rico, sí, y habría cambiado mi vida, por supuesto”. Hoy en día el lugar es propiedad del grupo de rock Cream. 

Prisión

A causa de su relación con este club nocturno en 1983 es procesado por el delito de tráfico de cocaína y es acusado de dirigir “la mafia hippie”. Recordemos que durante esos años la ciudad de Ibiza se convirtió en un centro contracultural que atraía a todo tipo de gente con gustos excéntricos para su época, entre ellos el de usar varias sustancias.

Escohotado se defendió en un artículo de 1983 publicado en El País:

“El profesor de Ética y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, se defiende en este escrito de las acusaciones policiales que le implicaban en un negocio de tráfico de cocaína… 

“Jamás he preconizado el uso de drogas, como pretenden algunos periódicos, y nada ha habido y hay más lejano de mi mente que una apología de ningún hábito compulsivo. El problema social e individual de las drogas es demasiado grave, profundo y denso (en particular para quien se ocupe de ética y sociología precisamente) como para salir del paso con declaraciones a favor o en contra. Hay una frivolidad inaudita en plantear el tema como cuestión de partidarios y detractores, cuando la materia misma se ignora olímpicamente y es gobernada por la voluntad de personas que parecen saberlo todo y, con toda evidencia, nada han investigado del único modo que se investiga: buscando algo desconocido o buscando lo desconocido de algo… 

“Dije, y mantengo, que la prohibición estimula no ya el tráfico de drogas (convirtiéndolo en sustanciosísimo negocio a todos los niveles), sino el mero consumo, además de la intoxicación por sucedáneos no menos tóxicos.”

En esa carta también explica que la condena por la cual fue llevado a prisión tuvo que ver con una operación encubierta en la que fue él engañado.

“Se me investiga una posible culpabilidad por facilitar una operación de cocaína entre dos desconocidos; uno de ellos, inspector disfrazado de gánster, y el otro, un marsellés que conocí dos minutos antes de ser detenido, interviniendo otros dos intermediarios individuales: uno de ellos, manipulado hace meses por la policía”.

Es durante su estadía en prisión que escribe una de sus obras seminales: Historia General de las Drogas.

“No hace falta legalizar. Deroguemos la prohibición”

La obra de Escohotado respecto al tema hace una dura crítica al sistema de prohibición internacional y a la forma en que las sociedades lidian en general con los problemas de drogas. 

Él recuerda que todas la mayoría de las sociedades a lo largo de la historia ha desarrollado estrategias singulares para regular el uso de estas sustancias. “Cada cultura resolvió de modo extra jurídico su relación con las drogas tradicionales y las nuevas. La cruzada actual es estructuralmente idéntica a la lanzada contra la brujería y —como aquella— amplió espectacularmente los supuestos males.”

Escohotado hace un especial énfasis en que muchas de estas sustancias eran reconocidas en la antigüedad por su valor médico, y hoy son perseguidas por considerarlas un ‘veneno’- Entonces es que recupera la frase "solo la dosis hace el veneno" (dosis sola facit venenum, Paracelso, S.XVI).

Es entonces que él propone usar la información para ejercer otros tipos de uso.

“Me administro más habitualmente opiáceos, son sustancias que se han usado terapéutica y lúdicamente desde la Antigüedad más remota. Ahora se han quedado sin uso médico ni científico, vaya por Dios. Llevo un diario con mi automedicación en los últimos veinte años, que se publicará póstumamente. Soy un ejemplo teórico-práctico del manejo de esas sustancias. Tengo mi propio régimen de consumo, y me ha funcionado de miedo”. 

Con información de: eldiario.es y diariosur.es