Se cree que los raves son solo pura fiesta, pero bailar y la música son solo dos elementos, lo increíble es vivir la experiencia completa e intentar trasladar ese aprendizaje a la vida diaria.

Cuando iré a un festival es en lo único que puedo pensar y la ansiedad me comienza a invadir por querer estar allá. Desde que fui al primero no he parado de bailar en diferentes lugares mágicos

 

Crónica de un Rave

Es nuestro primer día y, junto con mi tribu, decidimos meternos un “cuadrito”. Nos encontramos en la playita, andamos buscando a toda la banda que fácilmente hallamos. La iluminación es perfecta y el dj comienza a tocar, un tal Nicola Cruz.

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La emoción está a tope, por fin estamos aquí, y sin darnos cuenta, entre todos comienza una unión energética muy bella que me parece perdurará por siempre. Conforme Nicola va mezclando, el público entra en una misma sintonía; movimientos, risas y grandes sonrisas corren alrededor de la pista, sin ninguna preocupación, únicamente buscando el mejor paso de baile.

Decidimos cambiar de escenario, mientras caminamos miramos la luz que da a las palmeras, un morado muy acogedor que nos hace verlas sin parar mientras nos trasladamos al nuevo destino. El L nos provoca hallar bellos visuales a nuestro alrededor.

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Las piernas se cansan y están pidiendo un pequeño receso. Tirados en el pasto la música suena y mi amigo Petuenio dice: “El DJ tiene que pararme” haciendo referencia a que no se está rifando y que es mejor seguir acostados.

Cambio de artista, un demente nos está poniendo a sacudir el esqueleto duro y una amiga a la cual veo un poco torcida le pregunto ¿Todo bien? y me responde con un  “Estoy en un punto que no sé qué pedo”. Se acuesta a media pista alrededor del equipo para tomar aire, todos comenzamos a bailarle, buscando trasladarle ese extra de energía que tenemos porque ella anda claramente de bajada. Lo increíble es que poco a poco se está levantando, y sí, le pudimos compartir nuestra fuerza.

Poco a poco la tribu se está separando, quieren guardarse para mañana que será bastante fuerte. Los más forzados andamos bailando en una disco playera rolas de Daft Punk. Parece que ya nos rendimos, pero llega una chica que nos dice a Petuenio, Rogelio y a mí ¨No todos los fines están bailando en la playa¨ Lo que provoca que se nos recarguen las pilas para darle un par de horas más.

Estamos regresando al departamento, un descanso es necesario, al rato andaremos bien safados todos y recargar pilas suena bien para bailar hasta no poder más.

No tenemos encendedor para fumar marihuana y un toque acompañado de algo de comer sería perfecto para poder dormir con tanta chingadera que traigo dentro. En la eriza y por saber que mis camaradas necesitarían uno al despertar, me lanzo al OXXO más cercano que para mi sorpresa está a 20 minutos caminando y me acompaña un  fuerte rayo del Sol.

Rogelio y yo no podemos dormir, mejor seguimos dando el toque y bailando como calentamiento para más tarde. Estamos disfrutando de un bello amanecer, acompañado de las olas del mar. Paulatinamente quedamos dormidos con una linda vista.

Estoy despertando, preparo el desayuno de todos, pareciera que a nadie le importa alimentarse, solo se quiere fiestear y durear. Está listo el almuerzo y comer nos está dando lo que necesitamos para aguantar todo el día.

Ya estamos en el festival de nuevo, la tribu cada vez se conecta de una forma más profunda y misteriosa. Aquí en el escenario de la playa los colores de la tarde parecen tener una sincronización perfecta con los artistas que tocan unas tranquilas pero bailables melodías.

 Sin duda, un festival es el mejor lugar para fluir y que todo suceda como el universo lo planeó.

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Somos unos erizos y nuestra pipa es una manzana, de hecho ya está bastante podrida pero es nuestra única forma de fumar y la cuidamos como si fuera un bebé. Por eso a los toques les llamamos “manzanazos”.

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No conocemos a ninguno de los actos que se presentarán en las próximas horas, por eso elegimos ir a la sección que la música siempre ha sido volada y ver qué sorpresa nos podemos encontrar. A su vez, nos comemos unos honguitos para alivianar el viaje.

Es un grupo con un par de instrumentos, unas máquinas para mezclar y un micrófono con el que nos andamos tripeando por tantos sonidos que hace el vocalista, mientras suenan unas ricas pistas provocando que mi cuerpo se mueva solo. Son increíbles los músicos que interactúan con el público, te provocan un proceso de reflexión y al mismo tiempo andas bailando delicioso. Petuenio mi amigo me dice “ya no hay que tomar decisiones ni pensar con la cabeza, solo fluir y disfrutar”. Todo está sucediendo de manera perfecta y no me quiero ir jamás. Nadie está buscando nada en particular, simplemente viviendo el aquí y ahora.

Los hongos andan pegando duro, nos encontramos hasta el dedo, pero es un efecto diferente, parecido al del cuadro, aunque más natural, siento a Madre Tierra dentro de mí y la introspección en cada uno de nosotros está gruesa. Estoy pensando en la manera de mejorar ciertos lazos familiares y organizar algunas ideas laborales, me siento iluminado porque estoy encontrando respuesta a un sinfín de preguntas que me he realizado en los últimos meses, el quehacer de las situaciones siempre se encontró dentro de mí y yo que lo buscaba afuera. Sigo meditando mientras Jorginho dice de manera muy feliz “Los hongos cambiaron mi vida y no sé si volvería a hacerlo porque esta experiencia tiene que ser única”

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Los organizadores del evento han sido cuidadosos, esto ayuda mucho a los participantes a tener un viaje astral adecuado, se nota que todo está colocado en un lugar por una razón en particular y el equipo agradece que nos hagan tripear tan rico. La iluminación es algo que destaco mucho, porque depende el tipo de música y la hora del día el color que utilizan en los escenarios. El amarillo con un azul templado en este momento nos acompaña para escuchar al hijo de Bob Marley con unos buenos “Manzanazos”.

El festival tiene un acto sorpresa, todo el público se encuentra ansioso de saber quién será, esperamos un personaje que nos vuele la cabeza, muchos instrumentos hay en el escenario y me siento confundido por qué pasará. Silencio absoluto y de la nada comienzan a sonar las cumbias de Celso, me parecen muy creativos los que decidieron traer ese grupo, 300 anales esperando mil situaciones diferentes, los sorprendes, se sacan de pedo y los pones a bailar cumbia en la playa ¡Qué genialidad! Algunos de mi tribu se están quejando, pero al principio los vi bailar un par de cumbias.

Hequio me platica que es importante fluir para realmente seguir el camino que te tiene el universo, cómo en múltiples ocasiones fallamos por no entender lo que tu presente claramente te trata de decir, uno sigue sin atender y cae en un pozo que no tiene fin. Por esta charla nos estamos planteando mejorar algunas relaciones familiares que no nos permiten fluir con tanta facilidad. Por cierto la estamos sacudiendo sabroso.

Llegó la hora del DJ más esperado de la noche, nuestros cuerpos y mentes están hasta atrás, listas para deslizar el esqueleto como nunca antes. Giorgio Moroder, padre de la electrónica, comienza a tocar una disco muy fina, pero conforme avanza está poniendo un par de canciones comerciales que no me gustan, pero el momento está siendo muy especial, abrazado con tus cuates en la playa ¿Qué más puedo pedir? Una delicia, acompañada de fuegos artificiales.

Es tiempo de cerrar en el escenario de la playita, nos metemos una buena porción de “eme” para el último par de artistas. El DJ se está rifando muy cabrón, lo que provoca que Joshua y yo vayamos a un lado de la bocina.

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Me está empezando a pegar, vibro con la música mientras siento un amor bárbaro hacia la gente bailando, la luna y claro por Joshua que no dejo de hablarle de mil situaciones que estoy pensando, acompañado de muchos “Te amo hermano”.

Cambio de productor, a él lo acompaña un bello amanecer y la verdad su selección de rolas está siendo fantástica. Todos nos vemos destruidos, pero dándole con todo, ¡Qué momento más cabrón estamos viviendo!

Siempre reflexionando en festivales me pregunto ¿Por qué la sociedad no puede vivir bailando, compartiendo y estudiando temas espirituales? Me gustaría solo danzar, dar algo a los demás y conocer más a profundidad temas del alma ¿Es realmente la forma en que vivimos el mejor plan para el pleno desarrollo del ser humano en todos los sentido? Mi respuesta siempre es y será NO.

Cierra como grande el DJ, la fiesta sigue pero es momento de regresar a casa. Solo quedamos Petuenio, Joshua y yo, los demás zarparon antes al depa.

Es necesario dormir, pero soy un erizo, no hay comida y me lanzo otra vez al OXXO para comprar unas pastas con el poco dinero que me queda y obvio que me acompaña el señor Sol.

Despertando, listos para el último día, estoy muy emocionado porque tocará mi artista favorito del cartel y repetirá Nicola Cruz. Arreglarnos fue un proceso bastante lento, andamos bien madreados, pero lo logramos y ya en camino.

El ambiente se percibe distinto, ya ninguno tiene la misma relación que al principio del festival, no sé si recordaremos siempre las vivencias porque somos unos fritos, pero jamás olvidaremos las sensaciones y veo un cariño comunal que abrazo muy fuerte.

Estoy escuchando a Stravroz, joya de grupo, dos mezcladores y un par cabrones tocando miles de instrumentos de forma perfecta. El cansancio es brutal, pero el universo a través de amigos e inclusive con desconocidos me manda una buena dosis de “eme” que me levantará un buen rato.

Nicola cierra y qué pedo la fiestota que se está poniendo, anda de safado y aunque todos por ahí llevamos tres días bailando sin parar, le damos con todo. En voz alta grito “Gracias a todos por esto” Acompañado de varios sonidos como “Auuuu”, “Ayayayayaya” ya ni sé qué tanto ando aullando.

Son las últimas rolas, estoy hasta delante con Rogelio y Jorginho. Mi amor hacia ellos es impresionante, disfruto mucho lo que sucede y comenzamos a platicar sobre cómo llevar todo lo que vivimos en el rave a nuestra vida diaria; habitar en comunidad, aprender a no pensar y siempre respetar las diversas formas de  pensar. Sé que lo lograremos.

Es hora de ir a descansar, inventé mil nuevos pasos de baile, la sacudí estúpidamente fino y viví uno de los mejores momentos de mi vida. Ando muy bajoneado pero contento, es extraña esta doble sensación. Ya llegando al depa y presiento que caeremos en un segundo.

Estamos despertando, Toques antes de partir, estos fumes nos están levantando todo lo que ingerimos el fin. Estamos listos y tomamos camino a casa, bueno ya no sé si esa es mi casa o mi hogar realmente es cuando estoy de festival con mi tribu.

Casi de llegada a la ciudad, a punto de rebasar la última caseta, Petuenio menciona “Ahora si ya llegamos, me voy a poner triste, siempre me pongo bien triste cuando vuelvo de un festival”. Yo lo acompaño con un “De regreso a la realidad”.