La aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac es célebre por muchas razones para distintas personas. Pero a nosotros en particular porque el ayate en el cual quedó impresa su imagen está fabricado con hilo de cáñamo.

Cuenta la leyenda, que a Juan Diego se le apareció la Virgen cuatro veces entre los días 9 y 12 de diciembre de 1531. En una ocasión, ella le ordenó que cortara unas flores, las cuales él llevó después al obispo fray Juan de Zumárraga.

Juan Diego obedeció, y cuando le mostró las flores al obispo “mágicamente” apareció la imagen de la virgen en el ayate. ¿Las flores les hicieron ver a la Virgen? ¡pues qué flores tan mágicas!

No es de extrañar que dicho ayate estuviera hecho de fibras de cáñamo, pues este fue el principal material para confección de todo tipo de telas durante la Nueva España. Recordemos que esta planta llegó a suelo americano junto con la llegado de los españoles. Y que una de las primeras instrucciones de la Corona Española fue sembrar cáñamo por su importancia industrial.

Jesús usaba cannabis.

Esta no es la única relación de la marihuana con la religión Judeo-Cristiana. Algunas investigaciones sugieren que el aceite al que hace referencia un pasaje de la biblia estuvo hecho también a base de cáñamo.

Es en Éxodo 30:22-23 donde Dios le dictó a Moisés la receta para el “aceita de la unción”. Los ingredientes fueron mirra, canela, aceita de oliva y “kaneh-bosem”. Este último fue traducido inicialmente como “cálamo aromático”, pero hay quienes sugieren que en realidad se trata de kaneh, raíz griega de kannabus, osea cannabis.

Cabe señalar que las místicas propiedades medicinales del aceite bien podrían explicarse si el contenido de este fuera alto en CBD u otros cannabinoides con efectos terapeúticos.