Desde el inicio de la agricultura, la luna y el movimiento de los astros han sido una gran herramienta para lograr las mejores cosechas. Después de todo, los ciclos de las plantas están íntimamente ligados a los ciclos del cosmos, pues en más de un sentido están sincronizados. Para usar la luna en nuestro cultivo de cannabis, debemos entender sus fases.

Las fases describen el cambio angular entre la luna, la tierra y el sol. Los cambios son visibles en la forma en que vemos la luna de noche y la razón por la que algunas veces su circunferencia se ve parcialmente.

A grandes rasgos, este ciclo se divide en cuatro fases:

  • Luna nueva a ‘primer cuarto’.

  • Primer cuarto a luna llena

  • Luna llena a segundo cuarto

  • Segundo cuarto a luna nueva

y el ciclo se repite

Luna nueva a ‘primer cuarto’ - Primer cuarto a luna llena 
Luna llena a segundo cuarto - Segundo cuarto a luna nueva

La luna “crece” en su tamaño durante las primeras dos fases y “decrece” en las últimas dos. Estas fases las podemos relacionar con cuatro pasos en el proceso de cultivo: sembrar, alimentar, destruir malas hierbas, y cosechar.

Cuando la luna crece (primeras dos fases) las plantas se concentran en desarrollar hojas y sistemas que estén “sobre el suelo” (follaje y tallos, por ejemplo). Cuando la luna decrece (últimas dos fases) las plantas enfocan su energía en afianzar raíces.

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Por ello, la mejor época para sembrar nuestras semillas es durante la luna llena, pues las semillas tendrán oportunidad de crear raíces fuertes y largas.

Para cosechar marihuana es mejor aprovechar la fase de crecimiento ya que , como mencionamos, la energía de la planta va enfocada hacia el desarrollo de hojas, tallos y follaje. Durante la luna nueva, las motas contendrán menos agua, por lo que el proceso de secado y curado será más rápido. También se recomienda alimentar únicamente con agua o con nutrientes más diluidos.

¿Por qué la luna llena de primavera?

Bueno, para cultivo en exterior, esta es la mejor época para aprovechar el mayor número de horas de luz posibles. Recordemos que para el ciclo de crecimiento (vegetativo) las plantas de marihuana necesitan hasta 18 horas de luz. Mientras que para el desarrollo de flores (floración) este debe reducirse a un máximo de 12 horas de luz al día.